LA NOCHE DE LAS VALKIRIAS – 5

Hace unas tres semanas aproximádamente terminé de redactar Day -4-Night of the Living Dead. Aunque todavía no tengo un título para el mercado hispano, estoy con la mente abierta para cualquier recomendación.

Hace un momento he releído la primera entrada a este diario y  me he dado cuenta que redactar este tipo de memorias serán motivo de cringe para mí en el futuro. Definitivamente soy un drama lama al respecto.

Volviendo al tema principal, esta es la primera vez que escribo el guion de un largometraje y que me siento satisfecho de mi trabajo. Con esto no quiero decir que mi trabajo esté listo. De hecho, todavía tengo que pulir el primer borrador. Aún así la historia me parece lo suficientemente decente para ser leída.

A pesar de todo esto me temo que los costos para hacer una película como la que propongo ascenderán a un millón de dólares, un monto que me será muy difícil conseguir como primerizo en esta industria.

Ahora me río de mi mismo cuando despotricaba contra aquellos que escriben guiones in pensar en los costos. Pensando en la primera entrada de este diario, me doy cuenta de lo arrogante que soné. Sea como sea, no lo voy a borrar. Quiero que la metida de pata se mantenga atrapada en el lodo hasta que este adquiera la consistencia de la piedra.

Igual, no tiene mucho sentido llorar ahora por la leche derramada. Ahora tengo dos tareas muy importantes:

1. Escribir un nuevo guion que no exceda el costo de 150000 EUR.

2. Corregir Day-4-Night of the Living Dead.

El nuevo guion será como una precuela espiritual del guion que acabo de escribir. Quizá los mismos personajes en escencia, pero en una situación distinta que nos cueste menos dinero. Creo que esa es una de las razones por la cual EVIL DEAD I y II no tienen una conexión clara entre ellas. El presupuesto influye mucho en la forma y, a veces, hasta en el mensaje de las películas.

El Retorno a la Carne: dEl Conjuro al Futuro

¿Qué tan peligroso es ser poseído por una entidad maligna del otro mundo? Esa es una pregunta cuya respuesta ha sido pocas veces satisfactoria para mi, pues las únicas películas en este género que han sabido iluminar esta cuestión han sido: El Exorcista (1973 Dir. William Friedkin), Insidious (2010 Dir. James Wan), The Babadook (2014 Dir. Jennifer Kent) y Hereditary (2018 Dir. Ari Aster).

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Sibiriada Parte 1 – antiguas pelas de Konchalovsky

Si eres el director de una eclatante película de acción hollywoodense con pesos pesados como Jon Voight y con el guion del mismísimo Kurosawa, cabe uno preguntarse ¿cómo demonios caíste ahí? Konchalovsky es un animal interesante de analizar debido a su prolífica filmografía y al hecho que aún a sus 84 años sigue dirigiendo películas.

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LA NOCHE DE LAS VALKIRIAS – 4

23.09.2021

En la primera entrada de «La Noche de las Valkirias» hable de una de las dos estrellas que guian mi proceso de escritura. La primera -que fue breve- y concisamente explicada- es aquella del «realismo».

Hoy hablaré de mi segunda estrella, pues me he dado cuenta que no la mencioné. Esta es aquella de la «utopía» o -en otras palabras- la de la «ficción pura».

Hay una escena interesante de la película «Wer, wenn nicht wir?» (Si no nosotros, ¿quién?) del 2011 , donde Bernhard Vesper (activista de izquierda cuyo padre fue un nazi) y Gudrun Ensslin (futura fundadora de la organización terrorista de extrema izquierda RAF) tienen una conversación respecto a sus autores literarios favoritos. Mientras que Ensslin muestra admiración y respeto por Hemingway, por ser un autor que participó y experimentó de primera mano la guerra civil española; Vesper lo califica despectivamente de «turista». Además añade que no es necesario sostener un fusil y sentir el calor de la guerra para poder escribir al respecto. Vesper -en un duro contraste con Ensslin- admira a Hans Henny Jahn y John Steinbeck por su imaginación y sensibilidad para escribir acerca de eventos que nunca vivieron en persona.

Creo que el dialogo de estos dos personajes es el mejor resúmen de mis dos estrellas respecto a mi metodología de escritura. Si por un lado, reconozco la importancia del realismo, creo al mismo tiempo que la imaginación también juega un rol importante en el teatro de la letra escrita.

Por ejemplo, si tuviera que escribir acerca de las experiencias de una joven mujer siendo secuestrada por un platillo volador, tendría que depender en mayor medida de mis conjeturas con una tenue base en el mundo real. En otras palabras, mi imaginación tendría que tomar las riendas del asunto, pues la tarea de obtener información fidedigna acerca de encuentros del tercer tipo es obviamente imposible.

Tendría que hacerme varias preguntas acerca del aspecto, la misión y la cultura de estos alienígenas. Para responder a esta tanda de cuestiones, yo mismo tendría que crear las respuestas. Por ejemplo, si estos alienígenas no tienen un casco espacial es porque probablemente respiran oxígeno al igual que nosotros. Si respiran oxígeno, puede ser que estos sean organismos cuya estructura molecular está basada en el carbón, también como la de nosotros. ¿Tienen alguna religión? ¿Cómo sería la religión de estos alienígenas? ¿Son politeístas o monoteístas?

Aunque tenga que hacer uso del mundo real, puedo reinterpretarlo como funcione mejor para mi historia. Además no tengo que ser fiel al realismo, pues al ser estos aliens seres fantásticos, puedo darme el lujo de inventar distintas reglas en su mundo que no existirían en el nuestro. Si quiero hacer un uso más instintivo de mi creatividad, podría escribir espontáneamente para verter mi subconsciente sin ninguna objeción de mi consciente o de mi mente racional en la páginas de mi computadora.

Esa experiementación y volada de ideas, da originalidad a los trabajos. Este camino fue caminado religiosamente por los feligreses del dadaísmo y del surrealismo varias décadas atrás. Este es el camino de la frescura y el ingenio.

Sin embargo si tuviera que decidirme por alguna de estas dos direcciones en específico, tendría que hacerlo de acuerdo al proyecto o a la escena en desarrollo. Lo ideal creo que es una combinación de ambas direcciones, es decir: una dialéctica constante entre ambos polos. Si uno escribe un texto meramente «imaginativo» sin ningún pie en la realidad, el lector no tendrá ningún punto de referencia para entenderlo, pero si uno escribe siendo esclavo de hechos secos y sin emoción, uno corre también el riesgo de dar demasiada familiaridad al lector hasta el punto del aburrimiento, en el que ya nada resulta interesante o novedoso.

 

 

 

Suspensión de la Incredulidad – El Metacine

Pocas veces una película no solo combina distintos estilos visuales para contar una historia, pero también nos cuenta acerca de su misma naturaleza como medio narrativo. Suspension of Disbelief es un buen ejemplo de metacine a un nivel muy sensual y surrealista.

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