Bolivia: Conflicto Letal en la miseria

Un balazo, un muerto, una familia sin padre… y un nuevo puesto de trabajo. ¿Será un argentino u otro inmigrante?

Bolivia es una cinta argentina neo-realista del 2001 del director Adrián Caetano. Este realizador pertenece a la cepa artística que inició el “Nuevo Cine Argentino”.

Esta cinta no apunta a usar la típica narrativa anti-racista con un final feliz ni tampoco va por la onda de American History X, con un mensaje moralista al final. Este filme es un auténtico sui géneris, pues nos retrata la xenofobia de una manera naturalista e íntima al estilo de El Ladrón de Bicicletas.

La historia va de un boliviano -el foco se te prende cuando te das cuenta que la película se llama Bolivia- llamado Freddy que comienza su primer día de trabajo en un café, de por ahí, en Buenos Aires. Empujado por la jodida situación económica causada por Banzer y los Estados Unidos, que a finales de los 90s quemaron extensos sembríos de coca dejando a muchos bolivianos en el desempleo, Freddy intenta laburar para enviarle un dinerillo a su esposa y tres hijas. A su lado trabajan Rosa, una paraguaya en condiciones similares, y su jefe Enrique, un porteño pragmático, que contrata a ambos sin-papeles para ahorrarse un dinerillo, que se ganan el día a día haciendo cafés y chori-panes. Mientras tanto los clientes regulares: tres taxistas (uno en la miseria económica) y un vendedor; son los que encenderán un buen conflicto en este microcosmo porteño.

Lo interesante de la cinta es que no trata de una lucha entre racistas y personas buenas. Bolivia entretiene con los conflictos de lo cotidiano. Caetano demuestra que ser minimalista, por cuestiones de presupuesto, no implica que tengas que hacer un bodrio aburrido. Esta película tiene cortes rápido y buenos giros en la historia.

Lo mejor es que no intenta darte una lección como otras cintas sobre la migración que sí lo intentan. En Bolivia se VIVE el conflicto real entre un desgraciado de la clase obrera argentina -un taxista sin carro- con otro obrero, pero que es inmigrante. La cinta te acerca a la frustración de un racista y a la humanidad de un extranjero.

Freddy dista del estereotipo del “buen inmigrante” que se comporta como el bon sauvage de Rousseau al estilo de Guten Morgen Ramón. Freddy por el contrario es un boliviano inmigrante que encontrarías en cualquier ciudad de argentina, SIN LLEGAR a ser un personaje genérico sin alma o chispa.

El estilo narrativo de Adrián Caetano no hace perder el interés del espectador, por el contrario te empuja a seguir la historia por más cotidiana que sea.

Lo cotidiano no tiene que ser aburrido. Bolivia lo demuestra.

Radwulf 29/03/2019

Autor: Radwulf93

My name is Raúl Valero and I was born just next to the great Titicaca lake in the peruvian side of the border. Since I was fifteen years old I have shown interest for movies and in my early twenties for languages in general. I'm deeply in love with cinema and european languages alike. "Kinolingua" stands for "Kino", that is "cinema" or "movement"; and "lingua", for "tongue" and "language". I was thinking about writing a long biography, but I guess it would be just an egocentric literary jerk-off. If you have any questions about me, feel free to write me an e-mail to "rauval1@gmail.com" . I hope you enjoy my blog. Sincerely, R.

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