IMPERIUM: Daniel Radcliffe como Neo-Nazi

Una camioneta transita en una tarde soleada a través de la ciudad de Washington D.C. El conductor es un musulmán radical a punto de realizar un atentado. Lo que no se imagina es que ese día va a ser arrestado por el joven agente del FBI Nate Foster (Radcliffe).

Este joven y prometedor agente de la ley, se especializa en terroristas radicales islámicos. Él es tan competente en su trabajo, que incluso ha aprendido a hablar con total fluidez el árabe.

Nate Foster… el policía “buen chico” y joven de la historia

Un día un gran camión, que trasportaba ilegalmente un potente material radioactivo, es asaltado y su contenido robado. El FBI comienza a investigar a las comunidades musulmanas, para hallar a los usuales sospechosos.

Sin embargo la agente Zamparo (Toni Collette) da una propuesta distinta. Ella propone investigar a la comunidad de blancos supremacistas de Washington.

Para ello, ella le pide a Nate Foster que haga de agente encubierto. Aunque en un principio lo duda, Nate finalmente se decide a ingresar al bajo mundo de los Neo-Nazis.

Si hay personas que todavía creen en el mito de que un actor no puede quitarse un personaje de encima, Daniel Radcliffe es prueba de que sí es posible hacerlo.

Lo interesante de trabajos de ficción en el que los personajes principales hacen de infiltrados, es que el actor tiene que interpretar a dos personajes al mismo tiempo. D R ha dado una aproximación muy cuidadosa a su personaje. Su personaje no es el típico “macho alfa” policía que usa la fuerza bruta. Por el contrario Nate Foster es un astuto zorro que constantemente tiene que tomar decisiones rápidas para salir de situaciones peliagudas sin perder la cabeza.

Es más, el personaje interpretado por Radcliffe es el de un incomprendido, a veces bulleado incluso por sus compañeros de oficina, que gracias a la ayuda de Zamparo (Collette) logra entender a fondo la vida interior de los supremacistas blancos.

Recomiendo la película. Radcliffe y Collette hacen un buen dúo en pantalla. La historia es rápida, fluida y bien estructurada. La verdad me gustó más que Historia Americana X en lo que se refiere a filmes sobre neo-nazis.

 

 

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