Plastilina y Religión… Moral Orel

Orel Puppington, es quizá el mejor cristiano de la ficción. Irónicamente la serie Moral Orel no es una serie que sería emitida por un buen creyente sino por el contrario es una cáustica sátira del fundamentalismo cristiano.

Los distintos tipos de plataformas del arte siempre fueron despreciadas apenas surgieron. Por ejemplo el cine fue considerado por un largo tiempo la diversión del vulgo. En este caso el claymotion o animación por medio de plastilinas especiales, nunca me llamó tanto la atención hasta que vi esta serie.

Moral Orel trata de las desventuras de un chico de 12 años, en su intento de ser un mejor cristiano. Él vive en Moralton, un pueblito en medio de los Estados Unidos caracterizado por su devota población cristiana protestante.

Constantemente Orel escucha los consejos de Clay, su papá, y el reverendo Putty; y los lleva a cabo al pie de la letra muchas veces con consecuencias nefastas. Por ejemplo cuando el reverendo le dice que el don más preciado de Dios a los hombres es la vida, él cree que todos los muertos en el cementerio están rechazando el regalo de Dios. Tratando de seguir la palabra del señor, Orel se hace con el mítico libro Necronomicom y luego de hacer un canto ritual, revive a todos los muertos de Moralton, ocasionando un apocalipsis zombie en el pueblo.

O en otro episodio que sucede durante Halloween, Orel no puede asustarse de nada porque siempre tiene a Dios a su lado. Tratando de buscar algo que lo asuste durante Halloween, escucha durante un domingo el sermón del reverendo Putty que asegura que después de pecar uno puede arrepentirse y Dios lo perdonará. Buscando nuevas emociones, Orel decide pecar desobedeciendo todos los mandamientos para poder así sentir miedo de Dios.

Pero lo interesante de este show es que a medida que uno deja la primera temporada y se sumerge en la segunda y tercera, las temáticas se vuelven más controversiales porque tocan temas de política, sociedad y de la verdadera bancarrota moral de buena parte de los cristianos de Moralton. Es tanto así que una de las poquísimas personas que es amable y buena, aparte de Orel, es la vendedora de un oscuro Sex-shop.

Un excelente ejemplo de la calidad de la sátira de la serie es el capítulo 12 de la segunda temporada, en que el director del colegio del pueblo descarga sus culpas al reverendo Putty de ser un adúltero al engañar a su mujer con la enfermera. El reverendo Putty, harto de él, decide dejarlo a su suerte sin un consejo. En su desesperación le pide consejo a Orel. Y él habiendo aprendido de su padre, que en la serie es el peor rol moral a seguir, le dice ingenuamente que como director de colegio él es una persona respetable y honrada que jamás cometería adulterio con otra mujer. El director le dice que de hecho ¡sí lo hace! Orel empleando el mismo sofisma que aprendió anteriormente, le dice que si él en su rol de persona respetable jamás haría algo así, entonces por conclusión jamás lo hizo ¡incluso si lo estuviese haciendo! Convencido de esta lógica, el director le sigue poniendo los cuernos a su mujer hasta que un día en el preciso momento del acto sexual con la enfermera, ella le cuenta que en su último chequeo médico descubrió que tiene una enfermedad venérea. Lo hilarante es que durante el mete-saca mete-saca el director indignado lanza una diatriba contra su ausente esposa acusándola de adúltera por haberlo contagiado. Acto seguido vuelve a casa, bota a su mujer y se divorcia de ella; ante la mirada perpleja y confundida de Orel que estaba pasando por el vecindario en ese preciso momento.

Esta serie no es un tipo de baluarte del ateísmo ni un tipo de denigración del cristianismo en general. Por irónico que suene, nunca he visto una serie más cristiana que Moral Orel. De hecho, a pesar de vivir en un mundo falso, hipócrita, y corrupto como Moralton; Orel se mantiene puro y sano, muy a pesar de las sórdidas aventuras por las que tiene que pasar. Es más, al final de la serie…  ¡Y ojo! ¡Estamos hablando de una serie animada para adultos de Adult Swim! … al final de la serie hay un ejemplar final feliz con el que muchos cristianos soñarían.

Si eres cristiano mira la serie… o al menos dale una miradita a los primeros 4 capítulos.

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